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Venezuela solicitó a Panamá extradición de Posada CarrilesCaracas
El gobierno venezolano solicitó ayer formalmente a Panamá la extradición del terrorista anticastrista cubano-venezolano Luis Posada Carriles, por la voladura de un avión en 1976 tras despegar de la isla de Barbados. El ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Luis Alfonso Dávila, señaló ayer en un comunicado que su departamento ha iniciado los trámites ante el gobierno de Panamá para extraditar a Posada, cinco días después de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) respaldara una petición del ejecutivo de Hugo Chávez. La solicitud de extradición de Posada, nacido en Cienfuegos (Cuba) hace 73 años y nacionalizado venezolano, obedece a que un tribunal de su país dictó el 7 de octubre de 1976 la detención de ese anticastrista y de Hernán Ricardo Lozano y Freddy Lugo por delitos de "homicidio calificado y fabricación de armas de guerra". Dávila recordó, en un comunicado oficial, que Posada y Lozano se fugaron del Cuartel San Carlos el 8 de septiembre de 1982, donde se encontraban detenidos. Posada y sus compinches fueron capturados y remitidos nuevamente a una centro de reclusión de preventivos, pero, tras varios intentos para escaparse, logró fugarse en circunstancias confusas el 18 de agosto de 1985 del penal de San Juan de los Morros, a unos 140 kilómetros de Caracas. Según el canciller, a Posada se le acusa de haber formado parte de una organización terrorista denominada "CORU", cuyo objeto era "unificar las acciones de los grupos anticastristas atribuyéndose a esta organización, hasta el día 22 de agosto de 1977, alrededor de veinte actos terroristas". Entre esos actos figura uno contra la Embajada de Cuba en Caracas, otro contra un avión militar venezolano en Miami (EEUU), y un tercero contra un aparato comercial de Cubana de Aviación que explosionó el 6 de octubre de 1976, poco después de despegar de Barbados, donde había hecho una escala técnica, hecho por el cual Venezuela pide la extradición. Para las autoridades venezolanas, en las investigaciones ha quedado plenamente demostrada la participación de Posada en ese atentado aéreo, en el cual murieron 73 personas, la mayoría deportistas de la isla caribeña. Posada fue detenido en noviembre del pasado año en Panamá, en plena Cumbre Iberoamericana, tras denunciar el presidente cubano, Fidel Castro, que el activista planeaba asesinarlo. Junto a Posada fueron detenidos con un arsenal de explosivos Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampol y Pedro Remón, sin que los tribunales panameños hayan decidido aún juzgarlos. En abril pasado, el gobierno panameño denegó la petición de extradición presentada por Cuba el 24 de noviembre del 2000, tras considerar que había elementos suficientes para juzgar a los acusados en Panamá. Las autoridades de La Habana acusan a Posada y al cubano Orlando Bosch de ser responsables de la explosión que destruyó el avión cubano, así como de la muerte de varios diplomáticos y un técnico pesquero cubanos y numerosos planes de atentado contra Castro. http://www.elpanamaamerica.com.pa/archive/12262001/hispano05.html Historia: 1963 1964 1966 1967 Un documental norteamericano presenta nuevos testimonios que sitúan a Luis Posada Carriles, con varios conspiradores cubano-americanos, en Dealey Plaza, cuando es asesinado a balazos el Presidente de Estados Unidos The New York Times MIAMI -- Un exiliado cubano que ha llevado a cabo una campaña de bombas e intentos de asesinato con el fin de derrocar a Fidel Castro dice que los dirigentes cubano-americanos de uno de los más influyentes grupos de cabildeo de Estados Unidos respaldaron financieramente esos esfuerzos. Luis Posada Carriles dice que él organizó una serie de atentados con bombas el año pasado en hoteles, restaurantes y discotecas de Cuba, en uno de los cuales murió un turista italiano, para consternación del gobierno cubano. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) entrenó a Posada en tácticas de explosivos y de guerrillas en los años 60. En una serie de entrevistas grabadas en un recinto amurallado del Caribe, Posada dijo que la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) respaldó la colocación de las bombas en los hoteles y otras operaciones. Tres presidentes, Reagan, Bush y Clinton, recibieron en la Casa Blanca a Jorge Mas Canosa, fundador y dirigente de esa organización que murió el año pasado. Mas Canosa fue muy influyente, tanto en las elecciones estatales de la Florida como en las nacionales, y era un espléndido donante de campañas. Jugó también un papel decisivo en convencer a Clinton de que cambiara de idea y siguiera el curso de sanciones y aislamiento contra la Cuba de Castro. Aunque la Fundación, organización sin fines lucrativos que no paga impuestos, ha declarado que quiere derrocar al gobierno comunista de Cuba usando sólo medios pacíficos, Posada dijo que sus dirigentes financiaban sus operaciones discretamente, y que Mas supervisaba personalmente las entregas de dinero y el respaldo logístico. ``Jorge lo controlaba todo'', dijo Posada. ``Cuando yo necesitaba dinero, él decía que me mandaran $5 000, $10 000, $15 000, y me los mandaban''. Posada calcula que a través de los años Mas le mandó más de $200 000. ``Nunca dijo que era dinero de la Fundación'', dijo riendo. ``El dinero llegaba con un mensaje: `Esto es para la iglesia' ''. Los dirigentes de la Fundación no respondieron repetidas llamadas telefónicas y cartas en que se les pedía una entrevista para discutir las relaciones de ellos con Posada. Pero en un breve pronunciamiento que enviaron por fax a The New York Times, el grupo niega haber jugado papel alguno en sus operaciones: ``Cualquier alegación, implicación o insinuación de que miembros de la FNCA han financiado cualquier supuesto `acto de violencia' contra el régimen de Castro es total y completamente falsa''. Posada, de 70 años, se ha negado a hablar con periodistas; su autobiografía, publicada en 1994, describe sus relaciones con los líderes de la Fundación sólo de manera superficial. Pero en dos días de entrevistas habló abiertamente por primera vez sobre esas relaciones y cómo figuraron en la lucha a la que él ha dedicado su vida, una lucha que dista mucho de haberlo llevado a su meta de eliminar al último gobierno comunista del hemisferio. Sus motivos para haber accedido a la entrevista no son fáciles de precisar. Posada ha sobrevivido varios atentados contra su vida, y le dijo recientemente a un amigo que teme no vivir lo suficiente para contar su historia. Por primera vez, Posada también describió su papel en algunos de los acontecimientos importantes de la Guerra Fría en los que exiliados cubanos jugaron papeles claves. Se entrenó en un campamento de Guatemala para el desembarco en Bahía de Cochinos, pero no llegó a participar en la operación porque el gobierno de Kennedy le negó el respaldo aéreo al primer grupo de combatientes, y la operación se fue rápidamente a pique. Fueron exiliados cubanos como Posada los que la CIA reclutó para los subsiguientes atentados contra la vida de Castro. Encarcelado por uno de los peores atentados contra el gobierno cubano, la bomba que derribó un avión de la aerolínea Cubana de Aviación, Posada pudo finalmente escaparse de una cárcel venezolana y fue a participar en la fase más importante de la cruzada anticomunista del gobierno de Reagan en el Hemisferio Occidental: la operación clandestina del teniente coronel Oliver North para suministrar armamentos a los contras nicaragüenses. Posada negó haber participado en el atentado de Cubana de
Aviación, en el que murieron 73 personas, muchos de ellos miembros adolescentes
del Equipo Nacional de Esgrima de Cuba.
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