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San Mateo
En la Biblia encontramos el momento en que Mateo es llamado por Cristo (Mt. 9, 9; Mc 2, 13-14 y Lc 5, 27-28): "Después Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió."Más tarde, Mateo haría para Jesús un banquete en su casa. Esto provocó el escándalo de los fariseos, cuando vieron que Jesús y sus discípulos compartían la mesa con publicanos y pecadores. Jesús respondería a esta protesta diciendo que no había venido a buscar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan. Como discípulo y apóstol, Mateo siguió a Jesús, fue testigo de su Resurrección y Ascensión, y recibió el Espíritu Santo junto con María y los otros apóstoles. De su carrera posterior, no sabemos mucho, aunque tenemos la certeza de que continuó predicando el Evangelio durante toda su vida y que murió mártir.Si hay algo que realmente podemos destacar de San Mateo, es su disponibilidad para seguir el llamado de Cristo. Jesús le dice "sígueme" y él, sin dudas ni preguntas, lo hace. Ante esa invitación, tiene dos alternativas: quedarse, seguir con su vida cómoda y sin preocupaciones, pero vacía y sin sentido, o arriesgarse, dejarlo todo, y acompañar a Cristo. Nuestra época se caracteriza por ser una en donde se pone al confort y la falta de esfuerzo por encima de todo; la gente habla de la muerte de los ideales. Nosotros, que también hemos sido convocados, nos encontramos frente a la misma decisión que debió tomar Mateo: replegarnos sobre nosotros mismos, o arriesgarse a seguir a Cristo, anunciándolo, sabiendo que el tesoro que hemos recibido es para ser compartido. Nadie puede quedar ajeno a este llamamiento. El saber que Jesús nos ama y nos invita a seguirlo, debe ser para nosotros, como lo fue para Mateo, motivo de alegría y motor para la evangelización en nuestro entorno, a lo largo de nuestra vida. Y la vida y muerte de Mateo, ejemplo e ideal. |
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