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VIOLENCIA POLÍTICA / Regresa una vil
tradición suspendida durante algunos años C. El solo título del articulo para nosotros es asombroso. Como podrán ver nadie lo firma, así que mi deber es
asumir que el responsable directo es el Universal. U. El suelo patrio es rico en cuentos sobre asesinatos con
supuestas motivaciones ideológicas. En muchos de los casos, sin embargo, privan
más los criterios pasionales o de clanes familiares en los sucesos C. Permítame recordarle que mi linda patria Venezuela, es
uno de los lugares del mundo que más historia política moderna a vivido, y que estos
hechos que usted menciona son poco usuales, aunque acontecen, acontecen en menor
numero que en otras naciones con menos historia política que la nuestra,
entiendo que la sola introducción, quiere lograr una atmósfera distinta a la
verdadera realidad de Venezuela en cualquier momento de nuestra historia. U. En el momento de redactar esta nota, no se tiene mayor información sobre
el presunto atentado cometido en la persona de un conocido fiscal del Ministerio
Público. Los que siguen son entonces algunos breves apuntes redactados de
memoria, sobre algunos hechos de violencia individual (o mejor dicho,
individualizada) cometidos contra algunos personajes menores de la política
venezolana. Excluimos de la enumeración y el análisis los magnicidios que, en
nuestra historia republicana, han sido apenas dos, uno exitoso y otro frustrado:
el cometido contra Carlos Delgado Chalbaud en 1950, y contra Rómulo Betancourt
en 1960. C. Verdaderamente
usted tiene poca memoria para solo contar dos, ¿o es que su complicidad con el
asesinato de Reny
Ottolina lo obliga
a olvidar?, ¿ es que para usted Reny solo era candidato a la presidencia?, porque para
mí era el nuevo presidente de todos los venezolanos y de eso no hay ninguna
duda. U. Hablaremos en primer lugar de algunos casos de crímenes comunes a los
cuales alguna circunstancia o una serie de tales ha dado carácter político.
Uno de los más típicos y acaso más sensacionales se dio en 1909, comenzando
apenas la larga dominación de Juan Vicente Gómez. Fue el asesinato de una
distinguida figura del liberalismo, el concejal Enrique Chaumer. Se trató de
una venganza personal: Chaumer había descubierto los manejos sucios de algún
personaje subalterno en el Concejo Municipal de Caracas, y lo había denunciado
públicamente, por lo cual esa misma persona lo asesinó en plena calle. El
asunto adquirió un tinte político porque el asesino estaba vinculado
familiarmente a Juan Vicente Gómez, y la opinión tuvo miedo de que sucediese
lo mismo que con el asesinato del gobernador Mata Illas, de Caracas, asesinado
por Eustoquio Gómez, quien recibió la protección de su poderoso primo. C.
Siendo este caso un caso real, recuerde que la dictadura de Juan Vicente Gómez
(El gran loquero) como se le llamó, a este dictador por su capacidad de tratar con la
cantidad de orates que manejaban la política de la época, quien logró la
unificación del país, estuvo en el poder por 27 años, y aun así, en el país
se respiraban aires de tranquilidad, donde las personas podían dormir con las
puertas de las casas abiertas, sin miedos ni temores, a no ser que se estuviera
conspirando en contra del régimen. U. Otro
asesinato que debía tener una motivación política por la significación del
personaje fue el de "Juancho" Gómez, hermano del tirano y
vicepresidente de la República. Pero
la tiranía recubrió el suceso de tanto misterio que la gente comenzó a pensar
que el puñal había brillado entre los de la misma sangre; que se trataba de un
suceso menos político que familiar. Después
de eso, habrá que esperar a la muerte de Gómez para que vuelvan a producirse
hechos semejantes. Así, en la segunda mitad de los años treinta, el oscuro
asesinato de dos militantes comunistas, uno en Maracaibo y otro en Caracas, a
quienes, en el colmo del delirio paranoico típico de los años de influencia de
Stalin, algunos de sus camaradas acusaban de ser espías no sólo de la policía
venezolana, sino de la alemana, de los nazis. C. Estoy de acuerdo con usted, en que durante la dictadura de el benemerito Gomez, como se le llamó en aquella epoca, hubo mas tranquilidad en la sociedad Venezolana, y despues de la muerte de este los seudo democratas, caudillistas, secesionistas, y demás traidores a la patria la fueron convirtiendo en lo que es hoy en día a ecepción de un corto periodo de tiempo como lo fué el de Marcos Perez Jimenes, no estoy de acuerdo con que en la época el delírio paranoico era de los camaradas, como usted los llama, porque como en esos momentos, en rio revuelto, ganancia de pescadores, tal vez quienes acusaban no eran tan camaradas. U. En
los años cincuenta se produjeron dos atentados que nunca fueron aclarados: se
lanzó una bomba en la casa de Rafael Caldera y se le dio una paliza a Edecio
Larriva Araujo al salir de la cárcel Modelo, luego de una breve detención. C. No estoy de acuerdo con la violencia, pero de los personajes a los que usted hace referencia, en su época, tocaron las rayas del gansterismo, y usted sabe que quien a hierro mata........ U.
Pero
será después de la caída de Pérez Jiménez que se presentarán algunos casos
más graves. Uno de los más sensacionales tuvo lugar en la segunda mitad de los
años sesenta, si mal no recordamos en 1965, bajo el gobierno de Leoni. La
esposa de un diputado adeco voló por los aires con un paquete-bomba: una
figurita de la Virgen María. El Gobierno se apresuró a culpar a la oposición
del atentado, para luego meterse en un tremendo enredo cuando la policía comenzó
a sospechar que se trataba menos de un crimen político que pasional. C. A usted se le olvida el atentado sufrido por el tristemente sélebre, padre de la democracia Rómulo Betancourt, quien en algun momento dijera en publico (Si alguna vez he tocado el herario público, que se me quemen las manos), y como obra del destino tres dias despues en un atentado se le quemaron las manos. En
1967 apareció muerto, luego de haber sido secuestrado, Julio Iribarren Borges,
un funcionario del Gobierno en un área más técnica que política. El
asesinato, donde al parecer no estuvo ausente la venganza personal, fue
reivindicado por una franja de los irreductibles de una guerrilla que se estaba
extinguiendo, y causó tan mala impresión que Fidel Castro se apresuró a
condenarlo. Después
habrá que esperar hasta el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez para que
una guerrilla urbana confesamente "bolivariana" intentara asesinar a
Antonio Ríos, un conocido dirigente sindical, miembro de Acción Democrática. Se
trataba de esos grupos incontrolables, para no decir organizados por el naciente
chavismo, tipo "Tupamaros", "Carapaica" y otras asociaciones
de delincuentes. Todos cubiertos con la bandera semirreligiosa, fundamentalista,
del Libertador. Y
ahora nos encontramos con este suceso que hoy conmueve la opinión. Nadie tiene
el mínimo derecho a pronunciarse sobre su autoría hasta tanto no culminen las
investigaciones; pero no faltarán los irresponsables que lo hagan, buscando
obtener dividendos políticos. |
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